Testimonios personales

Todos Somos Humanos y ninguno nos libramos de sentir y pensar. Cuando no sabemos manejar lo que sentimos y pensamos correctamente, podemos sufrir dificultades o problemas de ansiedad, depresión, adicciones, problemas con la comida o el sueño, fobias o enfermedades psicosomáticas.

Cristina, una chica joven y muy valiente, ha atravesado sus miedos y quiere compartirlos y transmitirnos que sí se puede:

 

CARTA AL MIEDO

Hace un año y medio toqué fondo, después de años de miedos, inseguridades, etc. Todo lo que me llevó al peor diagnóstico para mí: Colón Irritable, una enfermedad que no sólo limita tu vida en general, si no que es como una bomba que almacena todas tus malas vivencias, todo el dolor para un día explotar.

Como cada hijo de vecino pensé que era algo que tendría solución con una “pastilla mágica” , pero NO. Las palabras del médico fueron muy claras: “Esto es una enfermedad psicosomática, te lo has provocado TÚ y TÚ eres la única que puede solucionarlo“.

Para mí esas palabras eran aterradoras porque si no era capaz de hacer una vida normal, ¿ Cómo iba a solucionar esto yo misma?, porque en cuestión de salud, tendemos a buscar una solución pero sin esfuerzo.

Fue cuando decidí buscar ayuda psicológica. En principio, todo fue muy brusco para mí, como para cualquiera, abrirte con un desconocido y contar todo aquello que te atormenta es duro.

Fear

Es muy importante tener una conexión con tu psicólogo, y yo la tuve por lo que al poco tiempo me iba abriendo tanto que descubrí que había mucho enterrado de mi pasado dentro de mí. No sabía lo que era tener confianza, ni amor por mí misma, yo vivía para los demás y para hacer sus deseos realidad sin casi pestañear.

Un gran error, pero es lo único que conocía, sólo sabía tragar, tragar y tragar. No mostraba mis sentimientos y no sólo me refiero a los buenos, si no también a aquellos en los que sientes rabia, que quieres llorar, pegar a una pared, etc. Según avanzaba la terapia, me iba dando cuenta de cómo era por dentro, de esos errores que sólo te perjudican a ti. Es duro darse cuenta de todo, pero es necesario para empezar un nuevo aprendizaje. El primer año, el psicólogo me ayudó a darme cuenta de mucho, y dándome pautas para probar a “vivir” de otra manera.

Al cumplir el año, para mí venía lo más duro, había que enfrentarse a los miedos cara a cara, algo horrible, aterrador y desconocido.

Primer paso: Conseguir montarme en transporte público, ya que debido al Colón Irritable le tenía pánico. Fue una experiencia difícil pero conseguí llevarla a cabo hasta en cuatro ocasiones seguidas.

Parecía todo perfecto ¿verdad?, pues nada más lejos.

Una mañana, al despertar, fui como cada día a la cocina a desayunar, no sabía lo que me esperaba, pero entonces una horrible sensación recorrió mi cuerpo.

De repente, noté que mi cuerpo fallaba, empecé a quedarme helada como si mi cuerpo se apagara mientras por dentro cada vez sentía más frío. Mientras tanto por fuera no era menos angustioso. Comencé a sudar, las gotas caían por mi frente y mi estómago quería salir fuera, los brazos y las piernas me fallaban y la visión también… un calvario.

Creí que me moría literalmente, pero entonces a los pocos minutos, todo cesó sorprendentemente. No entendía nada. El día que tenía terapia lo comenté a fondo y con gran inquietud, para mi sorpresa había sido un ataque de pánico. Jamás pensé que toda la tensión acumulada por miedos, presión ante mí misma y no expresar mis emociones, saldría así de mi cuerpo. Debo decir que esta situación se repitió varias veces pero en menor grado.

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El psicólogo me dio unas pautas para aprender a sacar mis emociones en el momento en el que las sintiera en mi interior, que buscara una actividad donde descargar esta tensión que acumulaba sin remedio y lo más importante, que hablara conmigo misma.

Llevaba tantos años en una “caja” que no sabía lo que podía conseguir ni que recursos tenía. Me di cuenta de que había encerrado una parte de mí en lo más hondo y que había dejado que el miedo tomara el control. Cuando te das cuenta de todo eso y haces por ser , las cosas toman otro color.

Ahora puedo decir que soy yo, que yo decido apartar al miedo cuando me habla, día a día. Que hablo conmigo misma lo que jamás hablé. Que encontré una actividad donde descargo tensión a la vez que siento que es algo mío. Aún queda camino y trabajo para conseguir aquellos objetivos a los que temía y ahora correría hacia ellos.

Todo gracias a la terapia, que es un gran apoyo y te acompaña de la mano todo el camino.

Me siento feliz y capaz de tanto… SÍ QUE SE PUEDE.

Cristina, paciente de Semíramis Cortés en Ercilla 51.

 

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